Purulencia verborrágica. Dolor que late a ritmo de corazón embadurnado de sagrado colesterol. Bitácora de la explosión del imperio de la grasa y las visceras freídas.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
10.
Pensar que lo más cercano al conocimiento es el infinito es algo bastante triste.
Lo triste no es que no se llegue a conocer algo que nos excede con tan pocas posibilidades de debate (porque conocerlo es una empresa ridícula), sino que la infinidad se reduzca, en una sola palabra, a la unidad.
Hablar del infinito implicaría la idea de que sólo existe uno y que la infinidad, al final, es una sola.
Hablar del infinito, antes que dejar todas las posibilidades abiertas, las encierra en la unidad.
Antes de morderse a si misma, la serpiente habrá de mordernos y matarnos a nosotros que nunca veremos el infinito del que tanto nos gusta presumir.
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