miércoles, 30 de noviembre de 2011

00. génesis


Y pensé que esas historias de los reptilianos y los hiperbóreos eran ciertas, que alguien los había traído del espacio y se habían mezclado con los seres humanos que son tan ingenuos y pensaron que esa gente pálida y fría venía a enseñarles cosas y no a destruirlo todo en busca de los orígenes barbáricos que tienen tan al alcance del puño armado de dudas económicas.
La falla fundamental fue haber pensado que los extraterrestres tiraron a esas torpes bestias gigantes como gesto de buena voluntad y no como el simple acto utilitario de querer deshacerse de ellos por no poder controlar el impulso destructivo e ingenuamente inquisidor que les inculcaron a sus perros.
Deshaciéndose de un problema crearon otro, tal vez guiados por la ingenua esperanza de que esos sanguinarios asesinos de ojos azules fueran civilizados por los inocentes mamíferos que habitaban la tierra, tiernamente apegados a la teta de su madre que adoraban religiosamente.
Una vez mezcladas las dos semillas, los seres humanos aprendieron a ordeñar y los extraterrestres a no enseñarles trucos a sus mascotas.

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