Purulencia verborrágica. Dolor que late a ritmo de corazón embadurnado de sagrado colesterol. Bitácora de la explosión del imperio de la grasa y las visceras freídas.
lunes, 21 de noviembre de 2011
1. amarás a tu dios sobre todas las cosas
Cualquier tipo de idolatría es, en esencia, insoportable; no para quien lo practica como para quien es testigo de la idolatría ajena y, a través del ejemplo, llega a no practicarla jamás (en el mejor de los casos).
Si hay algo más patético que adorar gratuitamente a alguien o a algo es pagar para llevar a cabo el horrible ritual de autohumillación y ensalzamiento de otro.
El hecho de pagar, además, implica el haber sido humillado para recibir el pago con el que se tiene acceso al ídolo en cuestión. Se incurriría entonces en una doble idolatría.
Como enseñanza para el ídolo queda que quienes practican esa ridícula acción son todos imbéciles, casi tan imbéciles como él, cuyos afanes de grandeza reposan sobre una chusma que está dispuesta a chuparle los pies a cualquiera, amparados por la excusa de haber pagado su entrada.
Teniendo en cuenta que los imbéciles no son capaces de ver algo importante aunque lo tengan al frente, el ídolo sería reducido rápidamente a la categoría de imbecil también ¿Qué otra cosa podrían admirar sino una muestra de imbecilidad que es lo único a lo que tienen acceso?
Nada es más idiota que hablar con idiotas y esperar su admiración.
La idiotez es la gran vedette de la historia y el verdadero dios de nuestras vidas al que respetamos sin llegar a la idolatría, como dios manda.
No se podrá volver a decir que la espiritualidad no existe en nuestra época.
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