jueves, 13 de octubre de 2011

215. gandul


Últimamente me he visto invadido por una oscura tendencia a creer en la reencarnación, siempre a la manera burda y estúpida que sostiene el cuento de las vidas pasadas en las que, a diferencia del presente, nadie era un pusilánime.
Mi conclusión es que debí oscilar entre la clásica dupla de ser un príncipe o un mendigo. Tengo muy claro que en vidas pasadas también hice lo posible por vivir sin trabajar.

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