La vida, una especie de ser consciente guiado por el estúpido afán de enseñarnos cosas, nos da lecciones antes de dejarnos caer en manos de la muerte, una madre mucho más comprensiva y cariñosa.
La existencia es un salón de clases en el que hay que aprender algo para luego morirse sin haberse presentado a ningún examen.
Si la vida me quiere enseñar algo debió preguntarme antes si me interesaba aprender.
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