Como los inversionistas triunfan y celebran, decidí invertir e invertí mis valores.
Ahora me creo rico aunque sea pobre, confundo la comodidad con el desasociego y la misantropía con la inspiración.
Me creo útil aunque no haga nada y los ratos de ocio no me dejan tiempo para dormir.
Nunca he sido un buen negociante. Afortunadamente no invertí demasiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario