Purulencia verborrágica. Dolor que late a ritmo de corazón embadurnado de sagrado colesterol. Bitácora de la explosión del imperio de la grasa y las visceras freídas.
martes, 17 de mayo de 2011
crímenes contra la humanidad (numeral 346)
Contra el desgraciado responsable de un invento abominable. Creyéndose artista, el degenerado autor de ésta aberración y todas sus posteriores variantes ergonómicas (perpetuadas y perpetradas, en su mayoría, por los bien llamados diseñadores industriales), nos condenó a vivir sentados para cumplir su fantasía de inventar.
La ergonomía y sus partidarios han logrado obligarnos a moldear nuestros esqueletos a su antojo.
Los más rebeldes sólo se atreven a cruzar la pierna.
Estamos perdidos y decidimos tomar asiento.
No es la silla ergonómica la que se adapta a nuestra vida. Somos nosotros los que nos adaptamos a la suya.
La próxima silla que vea no la voy a romper. Lo que se va a romper es tu cabeza.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario