miércoles, 27 de marzo de 2013

390. apreciación


-Tomarse la música demasiado en serio la hace ver (y oír) estúpida.
Admito que no me conmueve sentirme parte de una masa expectante o admirar ídolos que ensayan lo que van a hacer para parecer auténticos. Se toman demasiado en serio su propia imagen y llegan a creer que sus cuerpos, sus rostros y sus bocas representan o significan algo.
La música no es más que una fotografía de un montón de imbéciles bailando alrededor de unos amplificadores. Bailando es decir demasiado. No llega a ser un ritual de posesión porque nadie abandona su propia personalidad ni la posibilidad de alardear por haber asistido y haber comprendido una experiencia semejante a un concierto pagado y/o patrocinado por alguna marca comercial. Esa experiencia es, en general, aburrida e incómoda. Generalmente exige ahogarse en alcohol u otras sustancias para soportarla. Sólo tiene dignidad en las fotos, de hecho, cuando se convierte en alarde, en historia. Dignidad también es mucho decir. Hace tiempo que dejó de divertirme ver gente estúpida haciéndose la loca por haber bebido o por haberse puesto alguna otra sustancia. Hace tiempo que la música dejó de parecerme suficiente. Ya no lo disfruto ni siquiera cuando yo me he puesto algo. La paso peor, en efecto.
¿Qué han hecho sus ídolos por usted últimamente además de empacárselo/a en los bolsillos y convertirlo en una publicidad con piernas que define su personalidad a través de una canción escrita por alguien que sólo quería ponerle ruido a otros ruidos y que, cuando es sometido a las trampas del entendimiento, no parece decir mucho más que el título de su 'álbum'?
La poesía no es poética desde hace años.
Son un montón de gente sola que se reúne para mirar hacia una tarima. No te hagas el o la mala. Eres bueno/a como el pan de la hamburguesa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario